jueves, 16 de octubre de 2014

De drogas

     La cocaina es, de las que valen la pena, la peor droga que existe. No es por su enfermedad, no por su costo, sino por su definicion. Una montaña de cocaina sobre un escritorio de madera con su correspondiente lamina de vidrio no es mas que una mera abundancia de realidad. Este infame alcaloide no hace mas que soltar otro ancla hacia la cotideaneidad. No hay nada nuevo, ninguna sorpresa. En todo caso, se acepta que estudiar profundamente un universo de investigacion nos revela novedades que a simple vista son ilegibles o mal comprendidas, pero estos descubrimientos, puestos lado a lado con el macroaprendizaje, son minusculos, microscopicos, digamos, solo le sirven a un especialista en la materia. Estos descubrimientos son inutiles, a lo sumo curiosos, para un usuario simple de drogas, y eso es lo que le genera que se enferme: cuando el cocainomano no esta drogado, lo unico que ve es la misma realidad, pero sin la droga. Es como jugar a ser Dios por un rato, y luego volver a ser un perro. Finalmente la cocaina cumple su otro objetivo, que es el de ser servil a la autodestruccion, cuando la normalidad pasa a ser con la droga, y en abstinencia la vida es increiblemente aburrida.
     El LSD, por otra parte, es bueno. De hecho es demasiado bueno. La dietilamida de acido lisergico 25 es excesivamente comoda, permitiendo al usuario mirar por la ventana de la realidad, ver qué hay mas alla, pero sin dejar que se arriesgue a salir. Hay que valorar que la duracion del viaje sea prolongada, ya que le entrega un aspecto ludico que permite satisfacer los deseos de ese dia, pero como un buen padre -y no buscamos a un padre cuando consumimos drogas- no nos permite viajar recurrentemente, sino solo algunas veces al año. Por eso se llama viaje, porque aunque alla sea bueno, la mayor parte del tiempo debemos pasarlo aqui.
     Drogas como el alcohol o el tabaco requieren demasiadas dosis para actuar, y por lo general a lo maximo que se aspira es a un extrañamiento de la realidad, a una realidad levemente alterada, de la misma manera que la marihuana, que solo cambia el enfoque desde donde vemos la vida de un lado a otro. A veces momentaneamente, a veces permanentemente, pero sin embargo seguimos viendo hacia la misma vida de siempre.
     En mi experiencia personal, la salvia es increible. Natural como lo es, parece el resultado preciso y quirurgico de alguna modificacion o creacion bioquimica humana. Es, claro esta, apenas un atisbo de droga, ya que entre subida, pico y bajada toda la sesion dura unos tristes quince minutos, pero al verse alterada la percepcion del tiempo, el usuario vive un viaje de satisfactoria duracion, que, a dosis correctas, le permite abandonar este mundo desde donde escribo y me leen, y atravesar las fronteras de la mente o del universo conocido hacia lo nuevo, para luego volver sano y salvo con novedades tan impresionantes como imposibles de hacer entender. Es un viaje de una persona, ida y vuelta. No obstante todo esto, hay algo que puede limitar la calidad de magnifica a la salvia divinorum, y esto es la absoluta perdida de control consciente del cuerpo fisico. Esto a veces puede potenciar la experiencia para bien, pero a veces puede limitar la exploracion.
     La dimetiltriptamina, o DMT, es la sustancia que se libera en nuestro cerebro que genera los sueños. Aunque sumamente gustosa, al igual que los sueños tiene demasiada corta duracion para captar lo mas posible, y ademas el usuario suele estar demasiado consciente de que se encuentra simplemente drogado, transcurriendo en la misma realidad de siempre. Esto, mas alla de la diferencia de calidad y cantidad de alteracion -que es ciertamente mucha-, es lo mismo que en parrafos anteriores me hizo deshechar al tabaco, alcohol y cannabinoides.
     Si bien en este punto es preciso aclarar que estoy dejando fuera de mi consideracion a setas como la Amanita Muscaria o los psilocybes por falta de experiencia y conocimientos necesarios para explayarme, me permito decir que todo lo anterior fue la justificacion para mi siguiente propuesta:
     Dos son las drogas mas valiosas. Las que extirpan al consumidor de toda realidad practica. Dos son las que arrancan la piel del usuario y liberan el universo que hay dentro.
     En principio, la heroina. Soberana de todas las drogas pesadas, es capaz de inundarte con vacio, hasta llevarte a un orgasmo ininteligible . Es el escape perfecto, ya que no es hacia afuera, sino hacia adentro. No te traslada hacia otra realidad, sino que hace que la realidad misma se vaya. Todo apice de realidad pierde importancia, no tiene ninguna clase de jerarquia, y eso es algo tan imposible de lograr que pone a la heroina en el pedestal mas alto, dignisima, merecedora de gloria y adoracion. Por supuesto, para que la heroina actue, la sangre debe correr por las venas, por lo que el contacto con la realidad tiene necesariamente que ser velado por el usuario, pero la estadia durante el consumo de la droga es prontamente igualada a la vida misma, brindandole a esta una interesante novedad -al contrario de la cocaina- que permite a cualquier consumidor no drogadependiente cuidarse a si mismo sin menor problema. Obviamente, esto no es asi con el consumidor heroinomano, quien requiere los cuidados de un enfermo.
     Si la heroina es la soberana de todas las drogas pesadas, la mescalina lo es de los alucinogenos. Su poderosisimo potencial abre multiples vias de escape hacia alternativas realidades, liberando la mente hasta del mismo concepto de mente, haciendo sentir al cuerpo de maneras que el cuerpo humano no siente -por lo menos no aqui-, y permitiendo al hombre ser hombre en palabras que no existen. La mescalina en si es una nueva realidad que conocer, distinta en todo a todo, de formas completamente inimaginables. Aquel que la consuma tendra ahora dos lugares para su mente y su cuerpo, y los dos por igual tendran nuevas enseñanzas, ya que ambos transcurren al mismo tiempo, y ambos educan desde cero sobre si mismos y sobre el otro mutuamente. La mescalina es a un usuario de drogas lo que el eden a un creyente. La mescalina es Dios.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El Vuelo

     Una tierna caricia, una caricia con decision, y el tiempo se detiene, el mundo entero se calla y contiene el aliento. Es ensordecedor el ruido del silencio. Ochenta mil corazones dejan de palpitar. Cada hombre, niño, cada mujer clava la vista, con la boca entreabierta y los ojos que se le salen de las cuencas; y va, vuela. El planeta freno sus vueltas, la lluvia se congelo en ese instante en que comenzo a girar contra las agujas, aunque en el medio, un personaje bien peinado y vestido todo de negro, atonito, sabe que en su muñeca el reloj hizo una pausa para no perderse el momento.
     Va, estrellando gordas gotas suspendidas, todas las luces le apuntan. Por cuatro segundos, paran las guerras, los aviones no vuelan, el agua no hierve. Por un instante, la gente no muere. Nada mas se mueve en todo el mundo.
     Las cuatro sombras que van barriendo el piso clavan los pies de todos. Solo un lento rotar de los cuellos acompaña el vuelo, triunfal o austero, a traves del aire inmovil. Ausente de todo, sigue su orbita curva. Velozmente recorre mas de treinta metros en un pestañeo, pero nadie pestañea. Los parpados no se atreven a moverse, mientras va.
     El final se acerca, pero solo ella, caprichosa, sabe como va a terminar, como esperando que aquel descarado que no se hubiese dado cuenta la mirara tambien, admirara su belleza, y su crueldad. Finalmente, en la Tierra en silencio, resuena un beso. Un sutil sonido metalico que alarga la agonia atragantada un momento mas. Suspira como rendida. Sonrie victoriosa, como un Dios destructor pero misericordioso, que no entrega la alegria hasta despues de hacer sufrir, y cae muerta contra la red del fondo.