viernes, 22 de septiembre de 2023

La Cima del Meneltarma

Se alzó la estrella del mar,

Corazón de las aguas.

Tan fuerte era el llamado del Navegante de los Cielos

Para con su perdido reflejo submarino,

Que no faltó quien creyera

Que, queriendo subir al reencuentro,

La propia joya

Elevó la cima del Meneltarma

Todo lo alto que pudo,

Y allí quedó incrustada,

En la más occidental de las moradas de los Segundos,

En la estrella del mar.


Plataforma ultramarina,

Su llana cumbre aún respira

Perdida en la danza de las olas.

Santuario abandonado,

Profanado,

Pervertido,

¿Qué tan lejos quedó Tar-Miriel?

Mucho se ha penado ya

Por la segunda caída.

Que la soledad, el tiempo, y las aguas salobres

Laven la negra sangre,

La injuria.


Llevando por mapa

El recuerdo de un recuerdo,

Hará un marinero el impensado viaje. Lanzado a la vastedad,

Fracasará si terco.

Si intrépido, en cambio,

No rehuirá del Oeste.

Pondra pie

En la cima del Meneltarma,

Y entonara las súplicas que libertarán a los Edain.