jueves, 12 de septiembre de 2013

Aquelarre

     Alberto corría, gritaba, lloraba, escapaba del suelo. Mi voz quebraba y se quebraba en el silencio que moría. Alberto no entendió la parte superior, y cayó. Cayó, más no calló. Vivió cada momento gritando, desde el fondo. Gritó, jugó, cegó con su mirada ciega. No, no puedo ver. ¡No! ¡No puede ser! Grito, canto, aúllo, exploto, caigo, me quiebro. Yo seré el animal, vos serás mi dueña.

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