Una dulce y fina delicadeza te bañaba los hombros de lindura.
Una blusa apenas rosada, como una perla,
y seda en tu piel.
Retorcidos en un abrazo ofídeo,
amándonos con ropa y todo, en un beso.
Vos fuiste Meme,
y yo no tuve remedio.
Entre todas
mis quimeras,
en el medio,
ahí estás
vos.
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