Las perlas rotas de un collar
ya no sollozan aguamar.
Solo el azar puede saber
el final.
Una niña dormida corre al abismo,
buscando la tristeza, siempre lo mismo:
El alma entre los dientes, ciega de amor.
No corras más,
no corras más.
Una gaviota bajo el sol
volando todo odio y mal,
buscando reconstitución,
vivirá.
Lamento claroscuro, piedra caliza.
Humedeciendo el tiempo seco de tiza
un bosque blanco y solo, llora por vos.
Te amará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario