Parpadeas. Inspeccionas el lugar, y entras con cierta cara de reproche a un cuarto mas bien feo. Te sentis disconforme seguramente. Te sentas en cualquier lugar, cualquiera es lo mismo, esta bien. Al medio, y al fondo, oculto del ojo vigilante. ¿Que te crees?
Vias del tren. La calle. La calle cortada, con un paredon. Te sentas, comes un bocado, tranquilo. Una cara vergonzosa de ver. Falsa apatia.
Sos Tony Montana, sentado en tu sillon personal de baldosa y cemento. Mirada perdida, boca abierta, cara de estupido. Y te fumas un porro. Y encima te fumas otro, pelotudo. Pero ¡para! ¿Quien te crees que sos? Reite ahora, dale, reite. Y si, obviamente te reis.
Boludo, ahi cortando una pastilla, rolando en cualquier lado. Te crees un capo, guacho pistola. ¡Me das asco, flaco! Manija del orto. ¿No ves lo que haces, vos? Mirate, ¿que pensas con esa mierda? ¿No te das cuenta? Idiota. ¡Idiota! ¡Pelotudo...! ¡Mirate y decime quien sos! ¿Eh? ¡Mirate! Ahi, como un pelotudo de mierda mas sin nada que hacer de su vida. Lento, estupidizado.
¿Quien te va a querer? Ni vos te queres. Y te fumas un porro. Forro. ¿Quien carajo te pensas que sos, boludito? ¡Imbecil de mierda! ¡¿Quien carajo sos, vos, eh?! Sentado ahi, fumando, riendote de todo, borracho. ¡¿Que mierda miras?! ¡¿Que mierda queres?!
Miras a una mina. Si, claro. Te pones un revolver en la boca. Disparas. Te levantas, con esa carita de boludo. Dale, deci algo, a ver. Dale. ¡Dale! ¡Y claro! ¿¡Que podes decir?! ¡Nada! ¡¡Nada!! ¡¡¡La re concha de tu hermana, NADA!!! Ahi, sentado, solo. Ni vos te crees. Y te fumas un porro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario