jueves, 14 de septiembre de 2017

Las notas de un bronce revientan de entre las nubes

Gabriel,
dejame oirte.
Deja al mundo escuchar tu grosso concerto.
Haz sonar, Gabriel,
estridente tu broncinea trompeta.
Libera, vencedor, al arco;
a la beligerante espada;
a la hambrienta bascula.
Libera a la peste,
cadaverico jinete,
que empuñando su guadaña juzgara,
al oir tu llamado,
Gabriel,
cual despotica Señoria,
y a todos dictara su funesta sentencia.

Ejecuta, Gabriel, fortissimo,
tu obertura final,
y da comienzo, por fin,
a tu ultimo concierto.

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