El arte, considero, es en el fondo fruto del
trabajo; lo cual no niega que un momento de inspiración pueda haber formado
parte del proceso creativo, sea como disparador o desarrollador del contenido
artístico[1].
Cuando Jung afirma que “la creación de algo nuevo no se logra con el intelecto,
sino por el instinto lúdico que actúa desde una necesidad interior. La mente
creativa juega con los objetos que ama”[2],
desconoce que aquellos ‘objetos amados’ con los que la mente creativa juega,
pueden ser –y, me atrevería a afirmar, en su gran mayoría son- objetos del
intelecto, creados y/o disfrutables por él: palabras, relaciones interválicas
(de tiempo, de frecuencias, etc.) y demás. Debemos necesariamente considerar
que, en normas generales, la raza humana posee los mismos atributos físicos de
captación de sonido o imágenes, por lo que el entender o no un lenguaje escrito
u oído (sea lenguaje hablado o lenguaje musical) debe ser considerado una
actividad de decodificación del intelecto. Que ese acto de decodificación sea
consciente o intuitivo es lo que diferencia a aquellas personas que son capaces
de perfeccionar su agudeza creativa racionalmente de aquellas que confunden la
intuición creativa con inspiración. “Muchas veces, entre los jóvenes músicos,
deambula una noción espontaneísta de la composición, como una ilusoria
combinación de magia, azar y don, que tiene sus raíces en el mito social de la
inspiración. Así, las ganas desplazan a la voluntad, la sensorialidad reemplaza
a la sensibilidad, la intuición obstruye a la imaginación y lo furtivo fractura
a lo continuo. Entonces la idea de parir música se impone a la idea de crear,
gestar, criar música. (…) Creyendo que cortan el hilo por lo más delgado
fisuran la arteria que los une con el sueño que soñaron.”[3]
“Lo cierto es que la originalidad (...) no es en manera alguna, como suponen
muchos, cuestión de instinto o de intuición. Por lo general, para encontrarla
hay que buscarla trabajosamente.”[4]
Si bien me he encargado de contradecir a Jung
–acto nada menor-, deseo rescatar de la cita su comienzo: “la creación de algo
nuevo (…)”. Contrasto ahora este material, al que no he adherido, con la cita
de Poe, cuyo material he tomado como piedra fundacional de mi posición sobre el
tema de la creatividad; y encuentro, también al comienzo de la cita (“Lo cierto
es que la originalidad (...)”), una coincidencia entre estos dos textos, que me
incita a entender a la creatividad (artística)
como la búsqueda de creaciones
originales; dentro de alguna corriente estética previamente definida, o aún en
la génesis de la definición de una nueva. Si bien puede haber hechos
fortuitos, externos o internos-no-autoconscientes, que, como comencé diciendo,
puedan haber disparado el inicio o el desarrollo de un proceso creativo,
evidentemente, si las herramientas utilizadas en ese impulso, los ‘objetos
amados’, son aquellas recopiladas por el intelecto, entonces es posible una
deconstrucción. De esa deconstrucción resultará el trabajo creativo interno, que posibilitará
nuevas construcciones, iguales o diferentes a las viejas, según sea la
voluntad. Mientras tanto, el trabajo creativo externo es la incorporación de
las herramientas con las que la creatividad se valdrá (técnicas, trabajo
creativo ajeno[5], modos
de pensar, etc.). Sin la combinación de ambos, la creatividad estará supeditada
a un fortuito relámpago de combinaciones cognitivas y musculares, que puede
nunca llegar a darse.
Pienso en “El Artista”[6]:
El viejo encuentra, ante su silencio del habla, otro canal de expresión.
¿Expresión de qué? De su interior, que primero exterioriza lo que puede con lo
que tiene al alcance; luego, con más medios a disposición, profundiza en lo ya
abarcado; al sentir el agotamiento de la originalidad, deja de expresarse, por
no producir meras repeticiones; y, por último, vuelve a encontrar la creatividad,
en parte con propias expresiones previas, en parte con nuevas herramientas. El
proceso creativo y el concepto de originalidad no muestran verse referidos a,
ni afectados por, concepciones del mundo cultural –nada en la película
relaciona al viejo con el mundo del arte hasta el comienzo de la convivencia
con el otro protagonista, ni, una vez comenzada ésta, le son acercados
materiales intelectuales (conocimiento teórico, métodos de práctica, ejemplos
de obras de arte contra las cuales contrastar la propia producción)[7]-,
sino que es el mundo cultural quien, a posteriori, reconoce respecto a sí mismo
originalidad creativa en esa producción artística.
[1] “El genio puede entrar en ese estado bien por su propia voluntad, bien
bajo una influencia exterior cualquiera (a este propósito se citan los buenos
servicios que ha rendido una botella de champaña).” -Hegel, Friedrich. Introducción
a la estética
[2] Jung, Carl Gustav. 1930. Psicología y Poesía.
[3] Capellano, Ricardo. Microartículo 16. (En línea) Buenos
Aires. Conservatorio de Música “Juan Manuel de Falla”, sitio “Ricardo
Capellano”, disponible en: https://cmfalla-caba.infd.edu.ar/sitio/ricardo-capellano/#dieciseis, consultado el 10 de Septiembre de 2018
[4] Poe, Edgar Allan. 1846. Filosofía de la composición. Filadelfia,
E.U.A. Revista “Graham’s Magazine”.
[5] Johnson, Steven. ¿De dónde vienen las buenas ideas? (en
línea) disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=AC2zhkhCf2M, consultado el 10 de Septiembre de 2018
[6] Película de Cohn-Duprat de 2008
[7] "El artista 've' donde otros
no ven (...), mientras que 'la mayoría de la gente ve con el intelecto mucho
más a menudo que con los ojos' (IMLV, p.27). (...) Así perdemos de vista la
inmensa gama de sensaciones cambiantes que procuran los objetos, puesto que, a medida
que cambiamos de lugar, a medida que cambiamos el ángulo de visión, las formas,
colores y sombras cambian sin que lo notemos.
El artista
estará siempre atento a los más sutiles cambios del mundo sensible. Cézanne
hablaba de la importancia de 'ver como un recién nacido', sin memoria, sin
libros, sin museos (…)." –Oliveras, “La teoría de la construcción en
Valéry”, sección “El ostinato rigore”,
en Teorías sobre la creatividad
No hay comentarios:
Publicar un comentario